Tiempo. Una palabra que nos acompaña allí donde vamos. Nos hace correr o disfrutar de los momentos. Compañero extraño, relativo y esquivo cuando quiere.
Es capaz de hacer que los momentos sean efímeros. Fugaces. Que es capaz de hacer de ciertos momentos una vida. Una mirada, un roce, una caricia, una tímida sonrisa... todos ellos pequeñas fracciones de eso que denominamos tiempo. Pequeños detalles capaces de hacernos vibrar y sentirnos queridos, amados. Pequeñas porciones de un todo que debemos atesorar y que hacen de nosotros lo que somos.
Instantes de júbilo capaces de hacernos sentir queridos cuando la tristeza llama a nuestra puerta. Diminutas motas que pueden durar siglos o incluso eones en la compañía adecuada. Un extraño que nos acompaña en la noche y el día. Un compañero de juegos inexorable y esquivo a la vez. Pues cuando queremos alargar determinados momentos nos abandona y cuando queremos hacer que corra más se detiene bajo un árbol a descansar.
Extraño compañero. Sutil y a la vez tosco que nos recuerda de vez en cuando que nuestro destino no se detiene. Que el amor puede ser fugaz, breve, instantáneo y que un dolor puede ser para siempre. Extraño compañero que nos acompaña en nuestro sendero... levántate conmigo y sigamos caminado en pos de lo que hemos venido a buscar.

1 comentario:
aunque no lo creas no toy tan tan tan perdida.. q seguro q lo piensas pero tengo q encontrar el día para hablar un día
mientras tanto muchos besos y ánimo q por lo q leo no andan muy altos!!! besos
Publicar un comentario