martes, 28 de octubre de 2008

Recuerdos Revividos

Me encontraba en aquel bar, sentado con aquel hombre que podría ser mi abuelo. Yo bebía un Aquarius de Naranja mientras que él bebía con avidez una cerveza. No tenía ni idea de lo que aquella cara surcada por las marcas de la edad había vivido pero estaba apunto de descubrirlo.



- Fue hacia finales de 2009 cuando las cosas empezaron a ir mal entre nosotros. Malas caras, peleas,... Fue todo muy extraño. Finalmente, en Febrero de 2010 decidimos dejarlo y tirar cada uno por nuestro lado. No fue hasta varios años después que comprendí el porque de aquellas peleas y el porque de que lo nuestro finalizara. - dijo el viejo.

- ¿Porqué me cuentas esto ahora? - Pregunté con un timbre en la voz que denotaba angustia.

- Quiero que lo sepas, que seas consciente de lo que puede suceder en una pareja ahora que eres joven y que tienes toda la vida por delante. - dijo con serenidad el anciano – Pasé una racha mala. Muy mala. Caí en el alcohol, las drogas, el mutismo y la hermeticidad. Salia con gente pero estaba solo. Tardé unos meses en reaccionar, en ser consciente de a donde me llevaría todo eso. No voy a mentirte, no fue fácil. Finalmente, logré superarlo. Y conocí a otra mujer. La mejor que haya existido y existirá. Y logré ser feliz. Por primera vez en mucho tiempo, volví a ser feliz.

Hizo una pausa para beber un poco más de la cerveza y prosiguió.

- La tristeza desapareció. Volví a pasear y a sentir alegría por vivir. Fue maravilloso. Me sentí querido de nuevo. Vivimos juntos, tuvimos hijos, ... Una vida soñada.

- Sigo sin comprender porque me lo cuentas. - dije ávido de respuestas.

- Para que procures torturarte lo menos posible, cuando te suceda todo esto. Yo ya lo he vivido y me gustaría que tú no lo sufrieras de forma tan aguda. - se llevó el vaso a la boca y dió un último sorbo. Y se puso en pie.

- Pero ahora que se lo que me depara el futuro ¿no puedo hacer nada para cambiarlo?

- No, no se pueden cambiar los acontecimientos. Todo sucederá tal y como te he explicado. - Repuso con aire solemne. - Aunque podrías fingir al menos que te sorprende. - terminó con una sonrisa en los labios.

Se la devolví más como cortesía que porque me hiciera gracia. Puso unos cuantos euros sobre la mesa y se encaminó a la puerta.

- Nos vemos dentro de 45 años.- Dijo cruzando el umbral y desapareciendo de mi vista. ¿Sería realmente “yo” ese viejo loco dentro de 45 años?

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